Las dos revistas más importantes del panorama taurino nacional analizan el gran final de temporada de José María Manzanares y la consagración como gran figura y pilar fundamental en el 2009. Las columnas de José Luis Benlloch, Manolo Molés, José Carlos Arévalo y las crónicas de los festejos de Zaragoza, Valencia y Chinchón ponen de manifiesto el gran momento de Manzanares.

En el fichero adjunto podrás ver con detenimiento lo que te resumimos aquí. Las publicaciones están ya a la venta en los quioscos.

APLAUSOS:

La Pincelada del director: “Dos cumbres del manzanarismo”

” El toreo levantado en armas frente al palco de Zaragoza… Así arrancó la semana. La tele multiplica por mucho, lo bueno y lo malo, y el pueblo a punto estuvo de asaltar el palacio de los zares o ese era el ambiente. A lo del palco no le doy mayor importancia una vez pasado el calentón, al fin y a la postre todos sabemos cómo ha estado Manzanares, exactamente por encima de las orejas, instalado en el olimpo del toreo actual donde ya se le esperaba. Pocas horas después en Valencia lo bordó de nuevo. Para evitar dudas. Ya sé que fue un festival pero también en los festivales se gana el corazón de las gentes. Hay decenas de casos en la historia grande del toreo. Ahora mismo me viene a la cabeza aquella aparición fulgurante de El Puno en Madrid o la de Joselito en la misma plaza, en aquel festival que estaba abocado a convertirse en palanca potenciadora de una reaparición de Manuel Benítez antes de que se liase en todas aquellas idas y vueltas de su última etapa tan poco acorde con el mejor Benítez. Lo recuerdo perfectamente, con Julio Iglesias en su mayor esplendor en una barrera para darle proyección social e internacional a la vuelta del amigo y dos de Núñez, su ganadería predilecta, esperando en los chiqueros. Eligió Benítez que para eso los había traído y porque era Benítez, para qué andar con rodeos ni remilgos. Y el destino, no me hagan decir que afortunadamente, decidió que Benítez fallase en la elección y tuviese que seguir en el retiro dorado de su Córdoba mientras los aficionados ganábamos un nuevo gran torero, Joselito, que se topó con un núñez de los de un tranco más para hacer bueno el adagio que asegura que todos los grandes tienen un núñez clave en su vida. Ese fue su lanzamiento, para que luego se ningunee a los festivales.”

La página de Manolo Molés: Manzanares se consagra en Zaragoza

iempre se ha dicho que ser figura supone arrancar en marzo y acabar, al menos, en el último gran puerto de la temporada llamado Zaragoza. O sea: hacer la temporada completa, todas las etapas del enorme “tour taurino” para el que hay que tener de todo: valor, personalidad, fondo, ambición, mil cosas más y suerte.

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La opinión del director: El presidencialismo

En Zaragoza, los presidentes son presidencialistas. Mandan tanto en la plaza que se colocan por encima de las mismas normas de las que son garantes. Una de ellas dice que la primera oreja será concedida por el público. Pero en Zaragoza, los presidentes se llaman andana. Esgrimen argumentos subjetivos, como si la estocada no estuvo del todo en buen sitio o que si un pinchazo anula el trofeo. También se dice que otorgar la segunda oreja es competencia del presidente. Y ahí el Usía se la juega, porque su afición y conocimiento pueden quedar en evidencia. Por ejemplo, la segunda oreja que denegó a José María Manzanares el presidente de turno, el pasado día 13, sirvió para que todos los espectadores de España que vieron la corrida por televisión sepan que sabe menos de toros que una monja belga.

MANZANARES borda el toreo en Zaragoza

Cumbre tras cumbre, José María Manzanares ha tenido un gran final de temporada. De ensueño, debemos reconocer. En Barcelona, además de las cuatro orejas que cortó, demostró que no sólo es torero con sello de caro, sino también torero regular en el triunfo, que ya es mucho. Y en Zaragoza cerró con un triunfo rotundo, soberbio y de clamor, pese a que tan sólo le dieron un trofeo después de una pésima actuación del palco presidencial. Pero el alicantino cuajó una tarde completísima.