Tocada es como definía ese público, acongojado de valor, a la diestra de Manzanares -ya quisieran muchos “ligeros” de mano tener la de Josemari-. Ésa con la que embarca hasta el final a un toro de tres tandas. Ésa que aprovechó para girar hasta los topes para hacer audible lo que casi no pudo escuchar Fortes. Todo muy sincero. De entrega a entrega. De Manzanares para usted.

Buena ha de ser esa dicha porque la cuadrilla que gasta se dedica a ser fiel a ese concepto allá por donde va. En Salamanca tocó entregarse en pro de dos cabalgaduras, casi desarmadas, a las que hubo que defender de emocionante manera. En La Glorieta también tocó clavar asomado al balcón, ya lo dice su lema…

Trató de entregarse Manzanares con el quinto, pero ese Pilar, al que le temblaba el pedestal,no pudo ser cómplice de esa diestra que tapa taras y ensalza virtudes. Josemari sólo, por el momento, es capaz de ahuyentar lobos en comportamiento mental, que no físico. Porque si al contrario fuera a ése de embestida más clara, limpia y pura, lo habría tapado para que la gente se entregase con él. Con los dos. Por Iván Ramajo, vía Cultoro.com