Manzanares recibió a su primero a base de verónicas y manos bajas, cargando mucho la suerte. El animal entró fuerte al caballo y una puya fue suficiente. Mejor por el pitón derecho, pases largos, profundo y estirándose. Dando distancias y citando de lejos para posteriormente aquello de parar, mandar y templar. Fue una faena justa la suya y a la segunda consiguió matar recibiendo. Se le premió con una oreja. Frío recibimiento a su segundo, astado que pinchó sus defensas en la arena tras una puya. Y en el último tercio vimos otra vez al amo y señor en el manejo de la derecha, por el pitón izquierdo el burel protestaba, aunque por el derecho no era mucho mejor sin embargo al alicantino desarrolló una faena trabajada a la par que inteligente, alternado tandas con la derecha y la izquierda. Hubo momentos de clase, exprimiendo todo lo que tenía su oponente. Con el estoconazo recibió otra oreja. También hay que comentar que tanto en un toro como en el otro fueron obligados a desmonterarse su cuadrilla, Trujillo, Blázquez y Francisco Javier, acabando el tercio de banderillas. Un lujo contar con la que sin lugar a dudas es la mejor cuadrillas del panorama taurino.