Las emociones brotaron durante una tarde exitosa en el Palacio de Vistalegre de Madrid en la que el protagonista, Vicente Yángüez ‘El Chano’ pudo disfrutar del buen toreo de los compañeros que le arropaban para poder cumplir su sueño: participar en los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016.

Antes de que José María Manzanares dibujara muletazos de gusto exquisito ante el toro con más trapío e la tarde, El Fundi y Antonio Ferrera bajaron del tendido vestidos de calle para banderillear el toro de Juan José Padilla.

En su turno, el diestro alicantino recibió al colorado cuarto con una suavidad y una lentitud pasmosa en el capote. Su forma de componer la figura volvían enloquecer a un público que, más que nunca, estaba entregado a un toreo solidario pero también caro. Lo toreó a placer en una faena llena de torería, temple y plasticidad.

La faena de muleta fue creciendo a pesar de que el toro pareció lesionarse durante la lidia. La fuerza del animal pudo suponer el único impedimento porque la disposición de Manzanares era absoluta. El de ‘El Pilar’ cayó en unas manos que no le obligaban en exceso y eso posibilitó pasajes de toreo profundo. El gran momento llegó durante un par de tandas iniciadas con sendos pases por la espalda seguidos de un cambio de mano de infinito recorrido, con dos trincherillas como inmejorable firma.

Tras matar de una estocada entera recibiendo al segundo intento, paseó una oreja en una tarde en la que toros, deporte, cultura y cante hicieron piña por una buena causa.