Nieto de un banderillero de prestigio e hijo de un grandísimo torero –el mejor, para él-, por si fuera poco, su madre se puso delante de una vaca cuando lo llevaba en su vientre. Así que difícilmente podría haber evitado su destino de torero. Para muchos, es uno de los mejores de las nuevas generaciones. Lleva con orgullo el nombre de su padre –José Mari Manzanares- y está empeñado en hacerlo más grande todavía. Con él, sigue la leyenda.