Nació en el barrio de Santa Cruz de la capital alicantina el 14 de abril de 1953. Hijo del banderillero Pepe Manzanares, adopta el apodo de su padre por ser el cuarto de sus apellidos. Esta circunstancia contribuyó a la vocación torera del futuro espada, no sólo por las lecciones que recibió de su progenitor, sino también por el apoyo que encontró en sus primeros pasos por los ruedos y en los entrenamientos previos.

Ciñe su primer traje de luces el 15 de junio de 1969 en Andujar (Jaén), donde dio muerte a reses de Francisco Sánchez. Debutó con picadores el 24 de mayo de 1970 en Benidorm (Alicante) para lidiar ganado de Sánchez Arjona junto con Curro Fuentes y José Luis Ortuño. Inmediatamente comienza a sonar con fuerza su nombre en el planeta de los toros y abundan las actuaciones po-sitivas en los 42 festejos que torea ese año. El 6 de junio de 1971 se presenta en Madrid alternando con Juan Carlos Castro “Luguillano” y José Luis Feria “Galloso”, en la lidia de novillos de los herederos de Carlos Núñez, triunfando en el compromiso al cortar una oreja de cada uno de sus astados y, consiguientemente saliendo por la puerta grande en su primera actuación en el ruedo venteño. Días más tarde, el 24 de junio, toma la alternativa en su Alicante natal de manos de Luis Miguel Dominguín con Santiago Martín “El Viti” como testigo de la ceremonia con toros de Atanasio Fernández. Nuevo triunfo al cortar las dos orejas y el rabo a la res cedida por su padrino.

Será el 18 de mayo de 1972 cuando José María Manzanares, en pleno serial isidril, confirma su alternativa al cederle Sebastián Palomo Linares, en presencia de Eloy Cavazos, la muerte del toro Saperito con el que no consiguió lucirse. Para sacarse la espina, le cortó una oreja al toro bullidor corrido en último lugar. Pese a las múltiples lesiones, enfermedades y cogidas que sufrió el diestro alicantino, ya en 1977 consigue colocarse a la cabeza del escalafón de matadores con un total de 86 festejos. Este Manzanares con apenas 24 años ha logrado ocupar preeminentemente lugar y cotización en el mundillo taurino. Su gran afición y sus indudables deseos de superación han logrado resultados ampliamente positivos. La elegancia de su estilo, sus maneras suaves y armónicas y la reconocida calidad de su toreo de muleta están debidamente contrastadas. De su juventud cabía esperar un futuro preñado de despejados horizontes, lo que se confirma en la temporada de 1978, al cortar en Madrid 3 orejas a toros de Manolo González y Socorro Sánchez Dalp. Durante los años siguientes se sucederán largas temporadas en España y América en las que supera los 80 festejos y en las que se tendrá grandes actuaciones como las 3 orejas que cortó en Córdoba en 1979 ante astados de Martín Benavides en presencia de Dámaso González y el Niño de la Capea o las 4 que cortó en Valencia a reses de Celestino Cuadri alternando con Dámaso González y Julio robles. En las temporadas del 1982 al 1984, reduce significativamente su número de actuaciones en España y América debido a los percances, pero lo que no se reducen son los triunfos, valga como ejemplo las 4 orejas concedidas en el 82 en Baeza con animales de Sánchez Fabres y Martínez Uranga, las 3 de Alicante el 24 de junio de 1983 ante cornúpetas de Baltasar Iban, las 3 de Quito en ese mismo año, con astados de Campuzano alternando con Edgar Peñaherrera y Tomás Rodriguez y por supuesto las 4 orejas y 2 rabos conseguidas en Benidorm con Rafael de Paula y el Inclusero. Proliferarán las jornadas positivas en la temporada de 1984 en la que participó en 72 corridas, colocándose en el primer puesto de su escalafón, no siendo de extrañar con actuaciones como la que tuvo el 24 de junio en Alicante, donde le cortó 4 orejas a astados de Baltasar Ibán.

Gran proeza llevó a cabo el 23 de junio de 1985 en Alicante, al encerrarse con 6 toros de distintas ganaderías y conseguir un total de 5 trofeos, meses antes corta 2 orejas en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla con Emilio Muñoz y Curro Durán en el cartel. En 1987 se le ve muy animoso y logra buen resultado en las primeras ferias postineras, incluida la sevillana de abril. Pese a su relativa veterania, acaba de comenzar su decimoséptima temporada como matador de toros, su nombre continúa muy en candelero y sigue siendo imprescindible tanto en las principales ferias españolas como en las americanas. Prosigue con un toreo lento, templado y elegante, muy del gusto de cualquier clase de público. En esa temporada del 1987 es uno de los toreros que ha dado muerte a un mayor número de reses, no sólo porque no le han faltado contratos, sino porque hace muchos años que no se toma el menor descanso en los inviernos españoles.

Tras algún tiempo en la casa Lozano, se desvincula de ellos para dejar que sea Manolo González el que rija sus caminos. Torea 3 tardes en San Isidro. Si tuviéramos que poner titulares a esta temporada, éstos hablarían de Sevilla, Ronda, Salamanca y México. 1988, comienza la temporada con Castellón, Valencia y más tarde Sevilla, donde en su segunda actuación aún no pudiendo hacer faena la gente salió hablando de él por obra y gracia de un quite, la chicuelina de Manzanares: “elegante en el cite, pausada en el centro de la suerte y modelada con gracia en el torno del orfebre, cuando el toro se enrosca en el cuerpo del torero al enfundarse este en el vuelo escondido de su capa”. Sería premiado este quite como lo fue más tarde su actuación en la corrida concurso de Jerez de la Frontera. El 12 de junio viaja a México donde se anuncia mano a mano con Eloy Cavazos, el sueño de cortar orejas en la plaza México por fin se cumplió, 2 se llevó Manzanares tan importantes como los 3 volapiés que pasaportaron a los bureles que le tocaron en suerte. A su vuelta a España se anuncia como único espada en Ronda, donde indulta al toro Peleón de Salvador Guardiola Domínguez. Tras las campañas enlazadas del 89 y 90, el 25 de febrero de 1990 actúa en Aguascalientes en la que podría ser la última corrida del maestro alicantino. Pero en abril se anuncia que acepta torear 8 o 10 corridas. El primer paseíllo en España lo hace en Sevilla en la corrida de la prensa actuando en solitario, diez días más tarde actúa de nuevo en solitario en Alicante done corta 4 orejas. Al final ha firmado 14 corridas de toros y se desvanece la duda de su retirada. 1991 viene marcado por la mala racha con la espada, aún así consigue cortar una oreja en Valencia y firma la mejor faena de la temporada en Jerez, donde corta tres orejas, o las 2 que cortó en Alicante tras dar molinetes de rodillas como improvisada celebración de sus 20 años de alternativa. Los aires renovados también llegaron a Manzanares en la temporada de 1992, en la que se pueden destacar más de media docena de éxitos, Toledo, Granada, Ávila, Alicante, Valencia y una magistral faena en Sevilla. La temporada europea del 93 tiene por encima de todo tres tardes, el 23 de abril en Sevilla, el 17 de agosto en Bilbao y el 12 de mayo en Madrid, donde le cortó las 2 orejas al cuarto de la tarde en lo que supondría su reconciliación con Madrid. Antes cortaría 2 orejas en Valencia. A estas alturas de su carrera, año 1994, la trayectoria de este torero ya está grabada en la memoria de los aficionados. Si templó cuando comenzó, en este momento ese temple es admirado incluso por sus compañeros, pero algún día dirá adiós, y es 1995, un año con aroma francés, la antesala de la que puede ser su última temporada, la de 1996, mantiene su regularidad, el número de contratos, conserva su vitola de torero y figura y por supuesto, de maestro indiscutible. Torear le hace feliz y da sentido a su vida, sin embargo anuncia que 1996 será la última temporada que se viste de luces, siendo Sevilla y México las plazas elegidas para despedirse de las aficiones española y americana respectivamente .Aunque se encuentra retirado, se anuncia en 17 festejos en 1998, 11 más en 1999 y una treintena en 2000, incluidos 2 en la Maestranza, en la primera cortó una oreja, y la segunda, en la feria de San Miguel, se barruntaba que sería la despedida definitiva, pero tuvo que ser suspendida por problemas de salud, por ello no toreará en las temporadas de 2001 a 2003, campaña en la que su hijo José María toma la alternativa y el nombre familiar.

Anuncia su reaparición para 2004, haciéndolo en Granada donde corta 2 orejas tras regalar una magistral tarde de toros. En 2005 torea en la Maestranza, donde consigue dar una vuelta al ruedo. Comenzó 2006 toreando en Cartagena de Indias, toreó una tarde más en Borox antes de retirarse definitivamente de los ruedos en Sevilla el 1 de Mayo de 2006, cuando al finalizar el festejo y de manera inesperada, su hijo José María le corta la coleta sumido en un mar de lágrimas.

José María Manzanares “Padre”, falleció  el 28 de octubre de 2014 a los 61 años de edad. La capilla ardiente se instaló en la Plaza de Toros de su ciudad natal de Alicante. El pueblo de Alicante, así como la gran mayoría de las figuras del mundo taurino de los últimos 40 años le rindieron homenaje y acompañaron a su familia en el último adios.