El diestro alicantino José María Manzanares, hijo del torero ya retirado que lució el mismo nombre, ha recogido esta noche en Valladolid el LX Trofeo San Pedro Regalado como autor de la mejor faena de la pasada Feria de la Virgen de San Lorenzo, celebrada en esa capital entre el 4 y 11 de septiembre.

Con el tiempo justo después de haber actuado junto a Morante de la Puebla y El Juli en el coso de Valladolid, Manzanares se ha dirigido al Ayuntamiento para recoger, de manos del alcalde, Francisco Javier León de la Riva, uno de los trofeos decanos de la fiesta brava, instituido en 1952 con el nombre de San Pedro Regalado -que hoy se festeja-, patrón de la capital y de los toreros.

Numerosos aficionados, críticos, autoridades y representantes de peñas han participado en este acto que ha glosado el periodista Ignacio Miranda, y en el que también se ha reconocido la labor del banderillero Jesús Miguel González “El Suso”, de la cuadrilla de David Luguillano, aunque el premio lo ha recogido su hermano por no encontrarse en Valladolid hoy.

En su discurso, el alcalde de la ciudad se ha referido a la polémica que ha precedido a la corrida de hoy, por el presupuesto municipal destinado a este fin, y ha asegurado que los toros forman parte de “la raíz de la cultura” de esta tierra, por lo que se ha comprometido a seguir apostando por la fiesta en años venideros.

Con apenas treinta años de edad, cumplidos el pasado enero, y menos de una década de alternativa, José María Dolls Samper (José María Manzanares) se ha encumbrado como máxima figura del toreo y sostenedor durante las últimas temporadas, ante la intermitencia de José Tomás, de la fiesta de los toros en una época en que, además de la crisis económica, se encuentra muy cuestionada socialmente.

Estos rasgos ha analizado el periodista Ignacio Miranda durante una intervención en la que ha ponderado a Manzanares, triunfador absoluto de la pasada Feria de Abril en Sevilla y que el próximo jueves torea en Las Ventas (San Isidro), como esperanza de los aficionados y, por su juventud, enganche para nuevos aficionados.

El diestro alicantino matará el jueves en Madrid un encierro de Victoriano del Río, la misma divisa que lució el toro “Destilado” durante el quinto festejo de la pasada Feria de la Virgen de San Lorenzo, y por cuya faena se ha hecho acreedor a esta distinción que ha agradecido al igual que “El Suso”.

En ambos casos, el trofeo consiste en una escultura de plata que representa a San Pedro Regalado (1390-1456), monje de la Orden de los Jerónimos, en el momento de someter a un toro que se había desmandado en las cercanías del convento del Abrojo, según cuenta la tradición, que humilla la testuz y dobla los cuartos delanteros ante la figura y la mano extendida del religioso milagrero.

El jurado encargado de fallar este premio ha formulado también una mención especial para la empresa Valtauro (Vallisoletana de Tauromaquia), gestionada por Ángel Gallego, por la programación de un ciclo de novilladas sin picadores, repetido este año, con el fin de promocionar la fiesta al dar oportunidad a jóvenes aspirantes y facilitar la entrada gratuita a esos festejos de los menores de 21 años.

En la historia de este trofeo, los diestros Roberto Domínguez (1973, 1975, 1980 y 1981) y Julio Robles (1972, 1977, 1979 y 1983) han sido los más distinguidos.

Entre los matadores que más galardones han obtenido figuran Paco Camino (1966 y 1967), Roberto Domínguez (1980 y 1981), Manolo Sánchez (1992 y 1993) y David Castro “Luguillano” (1996 y 1997).

En las 46 ediciones de este galardón -en 1978 no se convocó-, en tres ocasiones se ha declarado desierto al torero triunfador de la feria (1974, 1982 y 1998), en una (1965) no se hizo entrega a pesar de que había un ganador Manuel Benítez “El Cordobés”, porque no acudió a recogerlo como mandan las bases, y en otra (1956) fue compartido entre Miguel Báez “Litri” y Antonio Ordóñez.