La primera oreja de la tarde cayó en el esportón de José María Manzanares. A pesar de que le tocó bailar con la más fea, con el segundo anduvo firme, toreando con profundidad y mando.

Comenzó con unas verónicas a pies juntos que ya calaron en los tendidos por la ajustada ejecución. El inicio de faena fue fiel reflejo de lo que sucedería después. Un Manzanares entregado, tocando las teclas de un toro que careció de clase y jamás humilló. Hubo dos tandas por cada pitón de profundidad y plasticidad extremas.  Con la izquierda continúo intentando rascar algo más el alicantino y dejó naturales muy hondos en una reunión de gran sabor. De mucha enjundia resultó el cambio de mano final. ‘Estocadón recibiendo’. En el tercio de varas, el público valoró con una fuerte ovación la actuación de Pedro Morales ‘Chocolate’.

El segundo del lote del alicantino fue un toro cornalón que tampoco derrochó clase. Lo toreó a gusto con la diestra y consiguió empujarlo hacia adelante, alargando el brazo y con el cuerpo hacia adelante. También cobró intensidad la faena por el pitón izquierdo, aunque faltó emoción por el corto recorrido del de Zalduendo. Manzanares exprimió las embestidas del toro con la mano derecha para firmar dos tandas que conformaron una faena de menos a más. Estocada marca de la casa y segunda oreja. Puerta grande.