Este de Norman Mailer me parece uno de los mejores títulos de la historia de la literatura. Y ante esta maravillosa imagen de Jose María Manzanares, al más puro estilo Paul Newman, es lo primero que me viene a la cabeza. Aunque Jose María, sí que baila. Y muy bien, según me dicen.

De hecho, en su boda hace algo menos de un año, no pararon de bailar ni él, ni su mujer, Rocío Escalona, que pronto dará a luz al primer hijo de la pareja, ni prácticamente ninguno de los invitados a la celebración en el hotel Asia Gardens de Benidorm. Tanto, que Nieves Álvarez, una de las invitadas, y gran amiga de la pareja, se inscribió a partir de entonces en clases de flamenco, para aprender a bailar como ellos. Esto me lo contó ella misma el día que hicimos la producción que puedes disfrutar aquí, y por supuesto, en las páginas de GLAMOUR.

Pasamos todo un día de junio con ellos en la finca de Salamanca donde el diestro pasa la mayor parte del invierno preparándose física y mentalmente para la temporada. Nieves estaba encantada, porque desde hace tiempo los dos  tenían ganas de hacer algún trabajo juntos, como esta portada de GLAMOUR, una de las dos únicas portadas en 9 años en las que aparece una pareja. Jose María se mostraba feliz, porque estaba cómodo en una casa que siente como suya, rodeado de su gente, y atendiéndonos con buen vino y un buffet exquisito, como un perfecto anfitrión. James White, el fotógrafo que triunfa en Hollywood, alucinaba con el exotismo que para él representa una finca en la Salamanca profunda rodeado de espigas, dos tentaderos, encinas, toros, caballos…  Su ayudante, Neal, estaba eufórico intentando torear con los cuernos de entreno, pero alejándose prudentemente de la zona donde se encontraban sueltos los toros de verdad, rojo como un centollo como buen inglés sometido a todo un día de sol castellano.

Los encargados de la finca y los caballos, divertidos ante aquella invasión de urbanitas que corrían de un lado para otro de la finca acarreando ropa -ya de invierno, ufff-, ordenadores, focos, cables cámaras y generadores portátiles para iluminar cada escena, cuando el sol apretaba en el mediodía y a los trabajadores de la finca les parecía absolutamente innecesario tanto foco y tanta parafernalia “total, para cuatro fotos”. Y lo decían con socarronería, y también con un punto de envidia al ver cómo su patrón se desenvolvía ante las cámaras de aquel americano extravagante y con una mujer de bandera al lado con la misma naturalidad como cada día entre toros y caballos.

Para mi fue un día inolvidable, en el que disfruté viendo cómo se desarrollaba el trabajo de todo un equipo de personas, cada uno puntero en su profesión. También disfruté haciendo mi trabajo, es decir, entrevistando y descubriendo a un hombre que, aunque aún muy joven -sólo tiene 29 años, cumplirá 30 en enero- ha vivido mucho, y muy intensamente.

Y quizá por eso, por estar a menudo cerca de la muerte, tiene una filosofía de la vida absolutamente positiva, madura y práctica, que realmente me sorprendió. Aparte de que pasé un rato verdaderamente especial, porque lo entrevisté sentados en la hierba junto a su representante, Joserra, a quien hoy considero un amigo. Apoyados los tres en una encina, al solecito…

Pocas entrevistas son así de agradables. Y, todo hay que decirlo… Pocos entrevistados son así de guapos. ¡Míralo! Aquí puedes ver el vídeo de cómo fue la sesión de fotos.

Por Carmen Garijo

Vía Glamour2you