Manzanares se fue de vacío tras pechar con un mal lote. Muy pocas opciones ofreció el tercero, un cinqueño manso frente al que el alicantino realizó una faena sin relieve. Acabó el toro rajándose. Pinchazo y estocada. Sacó genio el sexto, con el que Manzanares hizo un esfuerzo aunque resultó complicado el lucimiento después de algunos naturales de buen trazo. Estuvo mal con espada y descabello.