José María Manzanares dejó detalles de gran calidad en su segunda comparecencia en la Monumental Plaza México, a pesar de que en esta ocasión poco le ayudaron los toros de Teófilo Gómez.

El diestro dejó un bello recibo capotero de mano baja al quinto. Después, con la muleta, el animal fue mostrando su falta de empuje y colaboración para que el torero pudiera instrumentar una faena de alto vuelo. Se esforzó para sacar pasajes de toreo de calidad, especialmente por el lado izquierdo. Los naturales fueron hondos, con los talones asentados, y girando la cintura en la verticalidad de su concepto. Por el lado derecho el trazo fue limpio, reunido y con gusto. Arriesgó y llegó la voltereta aunque sin consecuencias, afortunadamente. Tras pasaportar al animal saludó una fuerte ovación.

Con el tercero poco pudo hacer Manzanares. El animal, alto y de hechuras que no presagiaban bravura, salió defendiéndose desde el inicio. El diestro lo intentó por ambos pitones pero el de Teófilo Gómez además de soltar la cara de mala manera, se movía de forma descompuesta.  Tampoco le ayudó en la suerte suprema.

Ejercicio de responsabilidad y esfuerzo de Manzanares ante un lote que poco le ayudó y al que sin embargo consiguió arrebatarle momentos de calidad que quedarán en la retina del público mexicano.