Entrevista de José Antonio del Moral con el gran triunfador de la temporada 2011

Fue una larga conversación que mantuvimos con  el joven gran torero alicantino tras recibir el importante trofeo “Manolete” y antes de recoger el “Puerta de Los Califas” que otorga El Corte Inglés al triunfador de la feria de La Salud en Córdoba. José Antonio Nieto, el nuevo Alcalde de la histórica ciudad, le hizo entrega de los respectivos premios en representación de muchísimos aficionados locales, testigos emocionados de la tarde más redonda que el alicantino cuajó en su histórica temporada. Campaña que ha marcado un antes y un después, tanto en su vida profesional como en el devenir de la Tauromaquia. Y es que como ha toreado y matado el todavía joven diestro, nadie lo había hecho con tan asombrosa frecuencia y regularidad triunfal en casi todas las plazas de España y de Francia. Pues a su innato y exclusivo “don” que algunos hemos calificado como dulzura imperial, añadió un valor y una capacidad técnica tan excepcionales, que le convirtieron en la gran estrella del momento y en más que posible protagonista de una nueva época del toreo al tiempo de vivir el último tramo de la de Enrique Ponce y la plenitud de la de El Juli. Jamás en toda la historia del toreo habían coincido y alternado juntos tres toreros de tamaña magnitud, lo que ha resultado ser un acontecimiento cenital que afianza el presente y el inmediato futuro de La Fiesta por encima del acoso del nacionalismo catalán y de los perniciosos efectos de la crisis. Manzanares apenas la notó. En todas las corridas que sumó este año, se llenaron las plazas sin más propaganda ni ayuda que las que depararon sus grandiosas faenas y sus no menos impresionantes estocadas. También su cercana, sencilla y sensibilísima manera de ser tan natural como es su toreo. Exactamente iguales tanto dentro como fuera de las plazas. Pero de este Manzanares (hijo mayor de su señor e inolvidable padre), también podríamos decir, ajustando su caso a la sentencia belmontina “se torea como se es”, que además lo hace según “está” en lo personal.
Háblame, entonces,  de tus sentimientos y de tus emociones cuando toreas.
A mí mismo me parece curioso. Dependen de mi estado de ánimo. Mi vida personal influye totalmente en la taurina. Este año, por ejemplo, he estado muy a gusto y por eso me he sentido tan a gusto. Todo lo que ha ocurrido en mi vida ha sido bueno. También influye mucho la preparación física. Pero, sobre todo, la mental…
Y cuando lleguen los disgustos inherentes a la vida, ¿qué pasará?
Intentaré superarlos. Para eso me preparo tanto física como mentalmente. Además tengo muchos buenísimos amigos que me influyen, que me aconsejan, que comentan conmigo lo que les planteo. Y eso me hace mucho bien… Y no me refiero a gentes de la profesión. Los profesionales suelen hablar de la técnica, de los problemas que plantean los toros, de qué debo hacer para que mejoren los que no son agradables… Y no se trata solamente de eso. Para mí es más importante manejar bien los estados de ánimo…
Te emocionas cuando toreas, has llorado toreando alguna vez…
Nunca mientras toreo, pero sí al final, cuando ya he terminado de crear lo que sentía por dentro mientras estaba toreando… Pero sí, a veces, también se me saltan las lágrimas con las reacciones de entusiasmo del público cuando se me entrega… Y como yo me acabo de entregar con toda mi alma, mi emoción y las de cuantos emociono con mi toreo, resume algo muy difícil de explicar con palabras. Esa comunión de sentimientos mutuos es el principal motivo que busco y más después de haberlo sentido tantas veces… Pero yo intento que estas emociones no influyan en mí mientras toreo ni antes de torear. Al tener que estar tan concentrado en lo que debo hacer en esos preciosos momentos, no me permito emocionarme.  Las emociones, tantas las buenas como las malas, no me benefician nada en esos instantes… Juegan mucho los sentimientos, pero al mismo tiempo también el riesgo. Y debo concentrarme, no hay lugar para emocionarse con uno mismo al mismo tiempo que resuelvo…
Pero, ¿no te influye la preocupación de las tardes importantes?  Yo he vivido momentos tuyos de enorme preocupación como aquella tarde de tu presentación en Lima…
Es que aquel día tenía una presión grandísima. Solo de pensar en lo que en Lima había sido mi padre…, me atenazó tanto que no pude hacer lo que yo quería. Eran mis primeras temporadas. Al principio lo pasaba fatal con las posibles comparaciones con mi padre. Luego se pasaron. Me di cuenta de que mi padre era mi padre y yo era yo. Ahora me lo tomo de otra manera, si fallo, falló yo. En aquellos años yo no sentía el toreo como un disfrute sino como una prueba. Y cuando un artista no disfruta, lo que hace no llega al público. Tuve más disgustos que alegrías. Menos mal que supe darme cuenta…
¿Hasta donde llegaron las enseñanzas de tan extraordinario profesor como es tu padre?
Es que ha sido todo…. Desde que yo tenía tres o cuatro años, siempre escuchaba lo que, tanto él como otros toreros y gentes del toro que muchas veces estaban en casa, hablaban continuamente sobre los toros y el toreo. Quizá no me diera cuenta exactamente de lo que decían. Pero se me quedaba dentro. Y cuando fui siendo mayorcito y me atreví a preguntar, siempre se vinieron a la memoria, ya aclaradas, las cosas que tanto me habían interesado desde niño. Fue un aprendizaje constante a la vez que natural. Quizá otros no hayan tenido la suerte de aprender de esa manera. Todos los casos posibles, qué y cómo había que hacerles a los toros según sus distintas condiciones y reacciones, dónde y cómo había que colocarse… Sí, la verdad es que gracias a ser hijo de quien soy, cuando empecé a torear de verdad a los novillos y luego a los toros, lo sabía casi todo de pe a pa teóricamente. Hasta ahí llegaron las enseñanzas de mi padre. Luego, claro, llegó el momento de ir perfeccionándolo todo en mi soledad frente a los toros, de aprenderlo prácticamente, de ir progresando poco a poco y, en mi caso, de hacerlo con mi propia manera de hacer. Y siempre, y esto también me lo enseño mi padre, hacerlo todo muy despacio, sin prisas, con toda la paciencia que fuera posible… y, sobre todo, haciendo todo con la máxima naturalidad… Tras preguntar todas las suposiciones posibles que pudiera haber, llegó el momento de experimentarlas en la realidad. El saber, la paciencia, la calma y la naturalidad…. Eso lo tuve siempre presente y lo sigo teniendo. Cada vez más.
Y entonces, ¿qué es lo que has aportado tú hasta llegar al momento que atraviesas ahora mismo?
Abandonar totalmente las impresiones de afuera, que no me influyan para nada. Ni siquiera ante la importancia mayor o menor de las plazas donde actúo. Ser yo mismo en todas partes. Es la única manera de que lo que uno lleva dentro salga al cien por cien. Lo que he notado mucho este año es precisamente eso, que no me influyó nada que viniera del exterior. Lo noté incluso antes de torear en mi primera corrida. Mi forma de estar delante de la cara del toro fue tan natural como yo quería. Me di cuenta de ello en el campo, durante los entrenamientos. Claro que lo tenía muy trillado. Seguro de que mi forma física era total y sabedor de la técnica que debía aplicar en cada caso, la verdad es que ante cualquier problema que me plantearon los toros, estuve  seguro de andar con mucha facilidad, más relajado que antes, mucho más pausado…
Te diste cuenta de que habías alcanzado la madurez.
Como estaba seguro de ello y no me atenazó nada,  así fue desde que empezó la temporada. Además, lo había pensado mucho durante el invierno, cuando estuve totalmente parado por mi lesión de la mano.
Precisamente quería preguntarte sobre cómo encajaste tantos meses sin poder entrenarte. Muchos pensamos que este último percance podría pesar negativamente en tu ánimo. Temimos que tu carrera se interrumpiera de modo fatídico. Habías padecido muchos parones y el de la mano podría haber sido muy perjudicial. Que desesperarías sin posible remedio…
Esta última vez fueron seis meses seguidos. Demasiados, ¿no?… Pero me sirvieron para recapacitar, para pensar mucho. No desesperé pese a haberlo padecido muchas veces antes del más largo. Esos periodos abrieron mi mente. Además, siempre volví mejor tras cada uno. El último ha sido una etapa definitiva aunque sufrí mucho. Aprendí a tomar la vida positivamente pese a los avatares. Intentando sacar las mejores conclusiones. Aceptando los males con resignación y al mismo tiempo con esperanza. No, a mí no han afectado para nada estos contratiempos, sino todo lo contrario.
Cómo explicas tu evolución profesional desde que eras novillero hasta llegar a lo que este año has alcanzado.
De novillero casi todo fue bien. Y muy rápido. Después de los malos años, ya de matador que hemos comentado, lo que he hecho es observar muchísimo. Tanto a los toros como a lo que hacían mis compañeros. Y no solo en las plazas, también en los tentaderos. Esta atención obsesiva me ha servido mucho y explica mi evolución. He aprendido a ver y a comprender. Siempre, e incluso ahora más, estoy pendiente de lo que ocurre en el ruedo. Tanto de las reacciones de los toros como de los detalles técnicos de mis compañeros. Así he aprendido cómo y por qué los toros pueden mejorar sus embestidas o empeorarlas. Antes de que comenzara la temporada 2011, yo tenía ilusión de seguir toreando como ya lo había hecho. Que la lesión de la mano no me  impidiera hacer los movimientos necesarios para estar suelto sin que cualquier dolor o el recuerdo de haberlos sufrido me afectara lo más mínimo. Cuando comprobé que la lesión y tantas operaciones no me habían afectado, me sentí más seguro de mi mismo que nunca.
¿Pensaste antes de comenzar la temporada que ibas a conseguir lo que has logrado?
No. Simplemente tenía la ilusión de seguir toreando como si no hubiera sufrido la lesión. Para eso me preparé lo máximo posible. No me planteé ningún reto.
Pero te diste cuenta, por ejemplo en Castellón cuando actuaste con Morante y El Juli, que habías conseguido una dimensión superior a la que ya habías alcanzado. ¿Descubriste otra faceta más avanzada en tu manera de torear? Esa tarde, aunque también triunfaron los dos, les pegaste un baño.
No, no. Lo descubrí antes. En los tentaderos del invierno me di perfectamente cuenta de que mi toreo había avanzado muchísimo en calma, en ritmo, en temple y en profundidad. Para mí no fue una sorpresa lo de Castellón, ni antes lo de Valencia en Fallas aunque allí no corté las orejas que habría merecido de no haber pinchado.
En qué medida ha influido la suerte en tu caso
Si te refieres a los toros que me han correspondido, creo que no mucho por no decir nada. Es cierto que me he encontrado con toros extraordinarios en tardes clave. Pero también muchos malos. Yo creo que el factor suerte es general. Unas veces la tenemos y otras no. Hay rachas de buenos y rachas de malos. Pero a todos nos salen de todas clases. Al final, todos tenemos la misma suerte. Unas veces baja, otras sube… Pienso que este año he aprovechado los mejores, he mejorado los regulares y he estado por encima de los peores. Y con todos me he sentido bien aunque a los malos no les haya toreado a mi completo gusto. Pero sí en lo que supone sacar todo el partido posible y hasta imposible de los malos que también fueron unos cuantos…
Buen ejemplo de esto fue tu faena al bravísimo toro de Cuvillo del que cortaste en rabo en Dax…
Si, esa fue una faena importantísima que, además, culminó con una estocada recibiendo. El toro embistió repitiendo imparablemente, con fiereza. Como una centella. Tuve que aguantar quieto aquel ciclón que fue noble, sí, pero muy difícil de templar aunque en su caso no despaciosamente. La velocidad de este animal fue tremenda e incansable. No fue por eso una faena de las calmadas y despaciosas que son las que el público siempre espera de mí. Pero si muy importante por lo difícil que fue pegar tandas de cinco y de más muletazos seguidos sin abandonar el sitio y sin dejarme nunca enganchar la muleta. Estoy orgulloso de haberla podido cuajar con ese toro y, además, en el estado febril que tuve esa tarde con cuarenta grados como vi en el termómetro que me puse antes de ir a la plaza… Hasta me tuvieron que poner un litro de suero…
¡Increíble¡ No lo sabía. Nadie, tampoco tú, me lo dijisteis. Pero, ¿sabes que fue muy polémica la concesión del rabo?
Yo lo único que sé es que el rabo se pidió por la inmensa mayoría de los que esa tarde estuvieron en la plaza de Dax. Lo demás, me trae al fresco. Yo sé mejor que nadie qué es lo que hago con cada toro, sea bueno o malo… Si alguien negó el mérito, me hubiera gustado que ese mismo toro les hubiera correspondido a otros toreros que no hace falta ni nombrar.  Yo no espero el toro bueno para disfrutar. Para mí, disfrutar, también es estar a tono con todos que me toquen. Claro que con los que más disfruto es con los buenos. Como todo el mundo. Pero estar por encima de uno malo, me satisface igual.
De todas las grandes tardes que has cuajado este año, ¿con cual te quedas?
La de Córdoba quizá fue la más redonda. Pero también la de Albacete, la de Valladolid. Fueron muchas. Y, cómo no, la de Sevilla del indulto; los mano a mano con Morante en Jerez y en El Puerto; la de Madrid, determinante… La de Sevilla fue la que más impactó y en la que más feliz me sentí con aquella impresionante salida a hombros por la Puerta del Príncipe que viví emocionadísimo. Pero en la de El Puerto se juntaron tantas cosas bonitas y el público se emocionó tantas veces con nosotros, que jamás la olvidaré. Como tampoco en cuanto a emociones compartidas la última de Barcelona. Han sido tantas que no puedo quedarme con una sola.
La de Madrid fue rematadamente triunfal por cómo mataste recibiendo en los medios… ¿Lo buscaste mientras terminabas la faena?
No. Yo nunca pienso en cómo puede ser el final. Siempre que he matado recibiendo no ha sido para cortar más orejas ni para asegurar las que ya me había ganado con la muleta. Yo hago lo que hago en cada momento buscando hacer lo mejor que pueda, lo que más sobresalga de mis sentimientos. Es cierto que maté muchísimos toros recibiendo e incluso que lo forcé con toros que no se prestaban a ello.
Tantas veces que muchos empezaron a decir que te estabas pasando. Que parecía que te habías convertido en una fábrica de matar recibiendo…
Es que me gusta mucho matar así y por eso lo hago. Siento mucho más lo que supone esa suerte que la del volapié. Y por eso busco qué hacer para ejecutarla bien. Siempre hago lo que me va pidiendo el cuerpo. Matar recibiendo es muy bonito. Me he fijado en lo que hace el toro durante la lidia, qué querencias tiene, qué posibilidades hay de hacerlo en un terreno o en otro…
Habías visto matar recibiendo a otros toreros?
A muy pocos. A Morante una vez en Madrid cuando pinchó… La verdad es que no recuerdo más. Pero a mí me encanta matar así y cada vez que lo hago, más deseo seguir haciéndolo.
Cambiando de tema, en el transcurso de tu campaña hubo un bachecito que empezó en Alicante aunque duró poco, y este como torero. Pero otro ambiental por tu desaparición del mapa mientras duró la feria de San Fermín en la que El Juli volvió a emerger fortísimo y pareció quedarse solo. ¿Por qué no quisiste torear en Pamplona?
En Alicante siempre salgo con una presión tremenda. Me pasa casi siempre que toreo en mi tierra. Ya ves…Y eso habrá que corregirlo. Pero a Pamplona no fui porque no me gusta torear con tanto ruido ni en medio de tantos gritos. Me molesta muchísimo. No lo aguanto. Nunca disfruté allí. Por nada más.
La feria de Bilbao fue la única en la que no triunfaste.
Porque no tuve un toro para estar a tope y también porque pinché.
De las mejores faenas que has hecho, ¿cuántas fueron con toros de Cuvillo y cuantas con reses de otros encastes?
Sobre todo, además de Cuvillo, las de Juan Pedro Domecq que también ha echado una camada muy buena.
Piensas hacer algún gesto el año que viene. Matar seis toros tú solo por ejemplo.
Eso lo tengo pensado desde hace mucho tiempo. Pero si lo hago será sobre la marcha… Estamos en octubre. No pienso ahora mismo en ello. Sería con toros de tres ganaderías, dos, dos y dos…
Y de las ganaderías que más te gustan. Nada de las que llaman toristas.
Hombre, para hacerlo tendría que ser con los toros que más triunfos he tenido en mi vida. Sería una tarde para que disfrutáramos todos, el público y también yo. Matar seis para no poder hacer lo que más me gusta y lo que al público más le satisface de mí, no. Y si salieran algunos malos entre los buenos, pues también. Pero buscar lo malo por buscarlo, sería traicionarme a mí mismo y a los que fueran a verme.
Cómo has visto este año la cabaña de bravo.
Mejor que en los anteriores. Al menos lo que he matado yo, se han movido más. Cuvillo, Juan Pedro, también la de El Pilar…
Y ¿con qué compañeros te gusta más alternar?
Sobre todo con mis amigos, El Juli y Talavante. También me gusta mucho torear junto a Morante… Me encanta torear con ellos. Disfruto viendo lo que hacen y luego intentando superarles.
¿Sufres con sus triunfos?
Para qué nos vamos engañar, claro que me molesta. Pero enseguida me alegro. Sé que hay compañeros que hasta cruzan los dedos para que fallen al matar los compañeros y no triunfen. Pero ese no es mi caso.
Ahora no hay gestos desafiantes entre vosotros. Antiguamente, si. Hasta violentos…
Por lo que a mí respecta, nunca pienso en lo que van a hacer los demás. Voy a lo mío. Solo le doy vueltas a los errores que pueda cometer yo, aunque también estudio cómo y por qué los demás.
En qué medida te han influido como torero tus estudios universitarios. Porque quisiste ser veterinario, según creo.
Nada respecto a la afinidad con los animales. Pero muchísimo en lo que respecta a conseguir modernizar, en rejuvenecer la Fiesta, en hacer llegar a los demás lo que es el toreo y la vida de los toreros. Desde hace tiempo estoy empeñado en utilizar las redes sociales para conseguir acercar el toreo a los jóvenes. Hacerles comprender el ambiente, las ideas, los problemas que tenemos los toreros. Y que no lo vean como algo antiguo. Que descubran los valores del toreo con la frescura que tiene. Son muchísimos y la gente no se da cuenta de ello. Y lo estoy consiguiendo. En los dos años que llevo en Twitter y en Facebook, tengo más de 30.000 seguidores y espero muchos más. Intercambio opiniones sobre el toreo y sobre lo que hago en las plazas con todos ellos. Y no solo de España, también con muchos extranjeros. Hasta hay algunos que me piden si pueden sacarme a hombros si triunfo en las corridas que van para verme. Aquí en Córdoba, sin ir más lejos, este año me sacaron a hombros varios de estos chicos que te digo. Todos universitarios. Y eso es muy bonito y muy gratificante.  A lo mejor esta misma noche los vemos en la fiesta de mi premio al triunfador de la feria. Te los presentaré si los vemos. Estoy viendo los resultados y me asombra la cantidad de chicos que se están interesando por la Fiesta a través de estos contactos gracias a las redes sociales. A los toreros nos ocurren cosas muy bonitas y hay que contarlas. Pero sin abusar, eh…
Qué te afecta más antes de torear, el miedo o la incertidumbre.
La incertidumbre. El miedo me gusta. ¿Qué te parece?… Yo necesito pasar miedo para estar a gusto. Una vez me dijo mi padre que a él le pasaba. No logré entenderlo entonces, pero cuando lo sentí me di cuenta de que es verdad.
Cómo ves tu futuro. Hasta donde quieres llegar. Piensas que puedes estar veinte años seguidos en el mismo plan arrollador de esta temporada.
Yo voy a darlo todo de mi parte para que así sea aunque sé que habrá momentos en los que no será posible estar a la misma gran altura. Eso es inevitable. Habrá momentos personales que seguro llegarán. Pero yo intentaré conseguirlo con afán de superación. De hecho, desde que soy matador de toros, cada año he ido avanzando más y más.
Tu sabes que hay un dicho francés, le esprit de corps, el espíritu de cuerpo que en vuestra profesión en necesario tener con todos los miembros de la cuadrilla.
Eso encaja perfectamente con la mía. Son como mi familia. Tenemos el mismo concepto del toreo. Estamos muy unidos y hablamos sin parar. Intercambiamos puntos de vista con absoluta confianza. No solo durante la temporada. También en los entrenamientos del invierno. Me los llevo conmigo aunque en dos equipos para que puedan estar con sus familias. En los descansos que hay en América entre corrida y corrida, también les llevo conmigo a donde más nos guste estar. A la isla Margarita, por ejemplo…
Y a los hoteles y restaurantes más lujosos de Francia… Yo os encontré un día en uno de estos a donde fue a comer con unos amigos mientras estábamos en Mont de Marsan. Eso no es frecuente…
Es que a mí no me parece nada bien que el matador se aloje y coma en los sitios mejores y la cuadrilla en los más baratos que haya. Eso de ninguna manera. Son con mis hermanos… Además, se lo merecen. Y a mí no me cuesta nada. Tanto en la plaza como en los viajes somos todos para uno y uno para todos. Como los mosqueteros.
Y eso trasciende en la plaza. Ahora mismo, veros lidiar tan perfectamente conjuntados es un gran espectáculo por sí mismo. ¿En qué proporción influye la cuadrilla en tus éxitos?
Es algo fundamental en el toreo. Hay veces que mucha proporción, altísima. Los míos lo hacen todo tan medido… Jamás se pasan ni se quedan cortos. Además, la gente disfruta mucho viéndoles.
Ahora vamos a repasar lo que piensas de tus principales competidores… ¿Qué opinas de la tremenda permanencia de Enrique Ponce?
Pues que si él es feliz y sigue gozando como torero, que hace bien en seguir…
Y de Morante.
Que hace lo que quiere, cuando quiere y lo que le parece… Y eso para mí es muy importante y admirable… Es el más libre de todos nosotros.
El Juli.
Que es un enfermo del toro.
José Tomás.
Lleva su vida aparte.
El Cid
Un luchador.
Perera
Gran valor natural y mucho sitio
El Fandi
Pundonor incondicional y espectáculo.
Talavante.
Yo siempre confié en él. Aún no se le ve el techo.
Fandiño y David Mora
Que siempre se dejan la piel
Hablemos ahora algo de tu vida privada. ¿Cómo combinas el ejercicio de la profesión con las inevitables juergas a vuestra edad?
Muy bien. A mí no me hace falta más que juntarme con la cuadrilla para pasarlo bien. Y lo hacemos siempre que nos apetece. Nos basta quererlo, sentarnos juntos en una mesa y dar rienda suelta a lo que más gracia nos haga. Pero siempre respetando lo que nos obliga como profesionales mientras dura la temporada. Luego y antes de irnos a América, al menos a mí, cuando llego a Alicante para descansar, me encanta encontrarme con los amigos de mi niñez y con mis compañeros además de amigos de mis años de estudiante, tantos los de el colegio como los de la universidad. Mantengo un trato muy cariñoso con todos y disfruto mucho estando con ellos. Nunca los perderé aunque solo pueda hacerlo una vez al año aunque solo un mes, por desgracia.
Y ¿de qué habláis?
Ni una palabra de toros.
Y te ocupas también de tu familia, de tu mujer, de tu abuelo, de tus padres, de tus hermanos, del hijo que vas a tener muy pronto…
Por supuesto. Continuamente. Yo estoy bien si ellos también lo están. Los adoro y tengo una excelente relación con todos.
Tus aficiones: deportes, espectáculos, la música, la lectura, los viajes…
Este año no he podido practicar deportes por lo mucho que duró mi lesión. Pero sí, me gusta el deporte. Y el golf, muchísimo. El cine me encanta, pero apenas puedo ir. No tengo tiempo. Sobre todo mientras duran la temporada y los entrenamientos en el campo. La música también, pero la que suelo oír yo solo más que en los conciertos en directo. Y, por supuesto que, también la clásica. ¿Leer?, hay periodos que me da por hacerlo y otros que no quiero ver un libro ni en pintura…Viajar es inevitable pero solo puedo disfrutar de los viajes no taurinos y de los que hacemos en América cuando solo toreamos de domingo en domingo… La vida del torero es la más bonita que se pueda imaginar aunque muy sacrificada. Tenemos que renunciar a muchas cosas…. Ya habrá tiempo.
Eres creyente?
Si.
Y practicante?
De vez en cuando…
Jose Mari, tienes fama de cariñoso y creo que  lo eres. Pero a veces, sobre todo después de torear, desapareces, te ocultas, no quieres ver a nadie…
Es que después de torear no quiero ver a nadie. Mientras dura la temporada, me gusta estar solo. Me desconcentra hablar de cosas que me aparten de lo que es mi profesión. Fuera de la temporada, sí que me gusta estar rodeado de gente. Pero cuando toreo, no. Si puedo, claro. Que, a veces, es imposible aunque me moleste. Por eso trato de evitarlo.
Qué es para ti la elegancia
No hacer nada de cara a la galería, ni mirar a la gente pidiendo el aplauso. Me da vergüenza. Nada de exageraciones. Tampoco me agrada abusar de los adornos. Casi nunca los repito. Con uno o dos a lo sumo, basta. La elegancia del toreo para mi es la belleza que resulta de conjuntar la facilidad, la naturalidad y la armonía.
Y hablando de elegancia, en tu faceta de modelo…
En eso, cada vez que me proponen un reportaje de este tipo, siempre impongo que esté unido a mi profesión. Que el toreo esté unido a cuanto quieran decir y exhibirme como persona. Eso es absolutamente imprescindible. Jamás aceptaré mostrarme físicamente sin esa condición. No me estorban esos reportajes. Pero lo primero que soy es torero. El impacto que puedan tener esos reportajes, quiero que tengan que ver con mi oficio de matador de toros.
Por qué los toreros de ahora no sois beligerantes. Por qué os aguantáis con la cantidad de cosas malas o perjudiciales que os dicen y os hacen. Por ejemplo, ahora mismo andáis dándole vueltas al tema de la televisión.
Si, si, estamos con ello. Pero no se trata de que no queremos salir, lo que queremos, y estamos en nuestro total derecho, es que nuestra imagen sea administrada por nosotros mismos. Queremos dominar nuestra imagen, no que los demás hagan lo que quieran con ella. Estamos hartos de que con nuestra imagen hagan los que les parezca. Y no se trata para nada de cuestiones económicas… No estamos pidiendo más dinero, nos hemos puesto de acuerdo en que lo que se debe hacer es todo lo que pueda beneficiar a la Fiesta. Y también a que prime la calidad sobre la cantidad.
Hablando de dinero, en el contexto de crisis que estamos sufriendo,  también se viene especulando desde Francia con bajaros vuestros emolumentos por torear allí. Y son todos los empresarios del país vecino. Todos a la vez puestos de acuerdo…
Eso es una ridiculez. Los contratos se negocian con cada torero según su categoría y su atractivo, así como con cada plaza según su importancia. Y si a cualquiera de ellos les parece que pedimos demasiado, pues que nos dejen fuera de sus ferias y a ver qué pasa…  Al menos eso es lo que pienso yo.
Y entrando en otro tema de la administración, háblame de los apoderados.
Yo he tenido muchos. Pero mis apoderados actuales han sido los mejores con diferencia. Con los Matilla estoy encantado. Tanto Toño como Jorge, que es quien más ha viajado este año conmigo, son además de apoderados, grandes amigos. Hay una confianza total entre nosotros. Son inteligentísimos y buenísimas personas además de muy buenos aficionados. No son de los que se meten en las maneras de torear. Lo que hacen conmigo es ayudarme, comprenderme y tratar de que todo sea fácil para mí. Estoy muy cómodo a su lado. Se desviven conmigo. Además, me entienden, me comprenden y saben tratarme adecuadamente en cualquier bajón que tenga. Si me ven bajo, me suben. Y si me ven demasiado alto, me bajan. Los dos hermanos son como yo, sencillos y sensibles.
Qué aficiones te gustan más?
La de México. Es la más sensible. También me encanta la de Sevilla entre las españolas. La francesa es muy seria y selecta.
La de Lima.
Pues no la conozco todavía como mi padre me había contado que es, o que era… Claro que en Lima todavía no me han visto cuajar una faena de las grandes… Veremos cuando lo consiga definitivamente. Este año no he podido ir porque me opero de la mano otra vez y voy a tener un hijo a primeros de diciembre.
Y Bogotá?
Podría ser una mezcla de México y Lima.
Pasemos al tema de la crítica. ¿Lees las crónicas?
Ni una. Nada de nada. Ni periódicos ni revistas. En casa de mi madre las compran para verme. Pero ahora que vivo con mu mujer, no dejó que compren nada de prensa en donde aparezcan crónicas sobre mis actuaciones…
Curioso. Y la política?
No me gusta. Respeto a los políticos, pero no creo en lo que dicen…
Pero te interesará la política por lo que se refiere a lo que habéis conseguido: que La Fiesta pase de Interior a Cultura.
Eso ha sido estupendo y necesario. Llevábamos mucho tiempo queriendo que fuera así. Y ya lo hemos conseguido. Es esto, los políticos, tanto los socialistas como los del PP se han portado muy bien con nosotros.
Pero qué me dices del tema de la presidencia de las corridas de la autoridad.
Si siguen siendo miembros de la Policía, aunque hay buenos aficionados entre ellos, también los hay que no lo son. Y mucho que los padecemos. Debería haber cursos de capacitación para presidentes. No creo que sea un problema, ni que los que quieran serlo se opongan.
Antes hemos hablado de tu afición por la música…
A mí me inspira mucho escuchar música y en algunas plazas con buena banda, me encanta que toquen un buen pasodoble mientras estoy toreando. Por ejemplo y es el que más me satisface, cuando en la Maestranza suena para amenizar mis faenas “Cielo Andaluz”. Me pone los vellos de punta…
Más te los pondría una marcha procesional de palio. Cuando escuché una de las más nuevas hace meses yendo de viaje en mi coche, me pareció estar viéndote torear como en la tarde del indulto de este año… Se llama “Azahar de San Gonzalo”… Es tan solemne como tu toreo de aquella tarde. Y hasta parece que la han escrito para ti porque, además, es muy torera.
Ah, ¿si?…. Me gustaría mucho escuchar esa marcha.
Pues aquí la tienes.
Le di el compacto y Jose Mari me dijo que la escucharía en el coche al volver a Alicante desde Córdoba.
Te la devuelvo cuando la copie. O mejor si me compro el disco…
Aún no sé si Manzanares la ha escuchado o no. Lo mejor sería que pudiéramos oírla durante una de sus faenas en la próxima Feria de Abril, si el joven director de la Banda de Tejera, hijo del célebre Tristán, se atreve a que se toque. Se armaría la que no está en los escritos….