El segundo toro de la tarde enseguida demostró su falta de fuerza y raza mientras el torero se anclaba con firmeza y verticalidad para intentar recibirlo con el mayor lucimiento posible. Durante el inicio de faena, con la mano derecha, hubo algún muletazo cargado de estética y con el empaque característico de Manzanares. En alguna tanda, incluso, quiso enroscarse el toro a la cintura, siempre consciente de la necesidad de dosificar la fuerza del descastado animal. Faena deslucida firmada con una estocada entera. Silencio.

De gran belleza fue la faena al quinto toro. Seis muletazos templados al alcance de pocos fueron lo mejor al segundo de Manzanares. Unas series que no sólo han enloquecido al público, sino que además han permitido a Manzanares alzarse con el premio a la Mejor Faena de la Feria de San Cristóbal. ‘Naúfrago’ salió con nobleza, dispuesto a ofrecer pocas embestidas pero de gran calidad. Con temple y plasticidad las aprovechó el torero. En la última parte, plasmó una tanda con cada mano compuestas por muletazos que rozaban la eternidad. Especialmente tres naturales que fueron el punto álgido de una faena que fue de menos a más. Una pena el fallo con los aceros, pues estaríamos ante un gran triunfo.