Aplausos

Una oreja sumó José María Manzanares del que hizo segundo, un toro complicado que se quedó muy corto por el pitón izquierdo y fue reservón por el derecho. El alicantino perseveró en otra faena de mucho querer hasta llegar a sacarle muletazos de mucho estilo que remató de estocada un tanto trasera. Si difícil lo tuvo con su anterior más lo fue con el quinto, un toro deslucido que embistió con la cara arriba y que puso en apuros en alguna ocasión al alicantino. Faena de mucha voluntad pero que nunca llegó a tomar vuelo.
El alicantino regaló los dos sobreros. Su primero tuvo que ser apuntillado en el mismo ruedo tras lesionarse en la columna. Con su segundo bordó el toreo en una faena perfecta ante un toro bueno pero exigente. Lo cuajó por ambos pitones en una labor que tuvo relajo, desmayo, buen arte y sentimiento. Con la locura instaurada en los tendidos, Manzanares mató de estocada en la suerte de recibir. Dos orejas de ley.
Emilio Trigo. mundotoro
José María Manzanares cortó una oreja del segundo, un toro deslucido, de viaje corto y embestida descompuesta. El diestro alicantino llevó a cabo una labor inteligente en la que fue limado las asperezas del toro para dejar después dos series por el izquierdo y otra más por el derecho que tuvieron el aroma de su mejor toreo. Firmó su obra con un ‘cañonazo’ con la espada. El quinto fue un toro muy justo de fuerzas y complicado, con el que Manzanares apenas tuvo opción de lucimiento. Anduvo porfión y queriendo el alicantino, pero la condición de su oponente impidió que su labor tomase cuerpo. Fue ovacionado por el esfuerzo. Para desquitarse, Manzanares regaló un sobrero que se descordinó nada más saltar al ruedo. Salió otro, y con éste sí pudo el torero gustarse en una labor redonda por su largura, por su ligazón, por su ritmo y, sobre todo, por su estética. Mató de una gran estocada recibiendo y cortó dos orejas.
Burladero
José María Manzanares salió arreando en el segundo de la tarde. Un jabonero nada fácil, que además desarrolló peligro. Lo intentó en todo momento el alicantino. Series cortas e intentando alargar la embestida del burel. Vimos a un Manzanares más obrero que artista. Mató de estoca algo tendida y paseó una oreja.
Tampoco tuvo suerte el alicantino con el quinto, un ejemplar justo de fuerza al que le costaba humillar que terminó reponiendo y muy orientado. Manzanares lo intentó en todo momento pero ante tan pocos mimbres poco cesto podía elaborar. El de Cuvillo incluso llegó a echarse antes de que Josemari se perfilara en la suerte suprema. Logró una gran estocada y el balance quedó en saludos tras aviso.
Manzanares no quería abandonar la plaza a pie, aunque a punto estuvo de hacerlo ya que regaló un sobrero que se lastimó a las primeras de cambio y tuvo que ser apuntillado. Salió un segundo sobrero también de Cuvillo.
Lo recibió con suaves verónicas y tras un emotivo brindis a sus compañeros de terna y al empresario, Francisco Rivera Ordóñez. El alicantino se llevó al astado, sinprobaturas, a los medios para comenzar a torear por el derecho, con temple y plasticidad. A partir de ahí comenzó su particular recital.
También brilló con luz propia al natural. Mano baja en una serie cumbre de nuevo porla derecha rematada con un soberbio pase de pecho enroscandose al Cuvillo hasta la hombrera contraria.
Ronda tuvo que esperar hasta este segundo sobrero para poder disfrutar con el mejor Manzanares. La explosión de júbilo tras la estocada recibiendo retumbó en el famoso tajo de ciudad malagueña. Dos orejas al esportón para poder acompañar a hombros a sus compañeros.