Aplausos.es Manzanares, faenas de puro arte.

Manzanares ha paseado tres orejas y ha brindado dos grandes faenas esta tarde en el coso portuense. El alicantino toreó con enorme gusto, empaque y profundidad en dos faenas que fueron coronadas soberbiamente con la espada. Ni El Cid ni Perera pudieron brillar con sendos lotes de Parladé de poco fondo.

La primera oreja cayó en el segundo, un toro mansito y algo brusco con el que Manzanares toreó con brillantez de capote y en una primera serie diestra. Porfión después, robó los pocos pases que le quedaban al toro antes de tumbarlo de una gran estocada. El triunfo gordo llegó en el quinto, un toro noble y justo de fuerzas con el que plasmó algunos momentos de insuperable belleza. Tras torearlo sobre ambas manos, enloqueció al público con sus torerísimos trincherazos, cambios de mano y pases de pecho. De nuevo manejó la espada como un cañón y a sus manos fueron a parar las dos orejas.

 

Burladero.com

José María Manzanares continúa con su ‘idilio’ en la plaza El Puerto de Santa María, donde ha logrado otro triunfo más en su carrera, pese al viento de Levante que molestó en la tarde portuense. Esta vez ha sido en otra gran tarde en la que cortó tres orejas y dejó impronta de un toreo templado y artístico. Suyos fueron los mejores momentos de la tarde ya que El Cid y Miguel Ángel Perera se marcharon de vacío tras sendas faenas de menor nivel.

El alicantino deleitó al público con el toreo a la verónica ya en su primero. Toreo de cante grande al igual que el inicio con la muleta, con un cambio de mano soberbio. Tras ello, se sucedieron dos series muy bien construidas por el temple y el empaque antes de que el toro se viniera abajo. Manzanares respondió con profesionalidad y ajuste, antes de matar de una soberbia estocada que ya valía la oreja por sí sola.

En el quinto no pudo estirarse a la verónica por el viento de levante y la falta de fijeza del toro. En la muleta se impuso el diestro con raza a un toro colaborador pero al que fue haciendo poco a poco. Le fue dando tiempo y sitio, siempre por abajo en una labor exigente en la que aunó elegancia, duende, plasticidad y belleza. La estocada, simplemente soberbia y las dos orejas, rotundas.

 

mundotoro.com Manzanares para el viento de levante

El Puerto de Santa María (Cádiz) José María Manzanares se ha impuesto al viento de Levante y ha brindado una faena de toreo sublime ante un toro con calidad de Parladé en El Puerto de Santa María, donde ha abierto la Puerta Grande tras cortar tres orejas en una tarde marcada por el impresionante viento levantino, que ha condicionado notablemente la lidia durante toda la tarde.

El alicantino se ha roto literalmente con el quinto, un enclasado astado de Parladé que fue a más al que ha toreado en series de elegante corte y toreo de pellizco que hicieron estallar al público andaluz en una faena en la que se impuso con arrestos al viento. Antes, ya hizo un esfuerzo plantando cara al viento en el segundo, al que pudo torear con profundidad en otro alarde de mando.

 

El Diario de Sevilla.- Francisco Orgambides / El Puerto

El primero de Manzanares no tuvo ni limpieza ni calidad en la embestida viniendo a menos hasta que se paró. Manzanares, a base de temple, le consintió mucho al toro en una faena de intervalos, con un soberbio inicio de doblones con mando, y series de derechazos bonitos y con pulso. Aunque el toro frustró la serie final, el espadazo hizo retomar el clímax y hubo oreja.

Su segundo perdía las manos de continuo. De nuevo labor rota por las caídas del toro pero con un torero con sitio, seguro, cuajando momentos de mucho brillo y encontrando toro con mucha voluntad y afán. Pudo armar faena por ambos pitones, los naturales ahora a pies juntos y luego abriendo el compás. Pero lo grande vino con la derecha en una labor creciente y de calidades. El remate fue por ayudados pero antes hubo dos serie de sensación, de gran empaque y prestancia. Toreo elegante aunque, eso sí, medio toro. Con la espada, lo dicho, un cañón.

 

Un inteligente Manzanares abre la Puerta Grande

Luis Rivas.- Andalucia Información

El triunfador de la tarde fue sin duda José María Manzanares. Está en un buen momento, lo ve todo muy claro y además le imprime su gracia y estética torera. Lleva dos años siendo el triunfador del abono de verano de El Puerto y este año va camino de repetir. La faena al quinto tiene su mérito puesto que era un toro que prácticamente nadie apostaba por él, sólo la inteligencia del alicantino y el sitio hicieron el milagro. ¿Qué no será cuando este torero alcance la madurez? No hay que olvidar que fue una tarde de buenos banderilleros.

Manzanares se fue confiando e hizo a un toro, el quinto, que en otras manos hubiese cogido por otro camino. Las muñecas, los pies firmes y el juego de pecho definieron un toreo de calidad donde la labor fue firme y bella. Estaba a gusto y relajado. Poco a poco lo fue metiendo en la muleta y a media altura consiguió lo que nadie esperaba. Ese es el mérito de este torero.

Con el segundo, abierto de cuerna, toreó a la verónica de manos bajas al compás. Tras un buen puyazo, con palmas para el picador, nada habitual en estos tiempos, Manzanares, molestado por el viento, se echó la muleta a la derecha y aunque el toro se iba quedando corto le sacó series con profundidad y empaque. Lo supo llevar muy tapado y el animal pronto se paró. La estocada, lo mismo que la del quinto, perfecta de ejecución, volcándose en el morrillo.

 

ABC .- Manzanares pudo con su lote

AZAHARA MORALESFERNANDO CARRASCO / EL PUERTO DE SANTA MARÍA

Era el segundo de la tarde y lo recibió con verónicas lentas y parsimoniosas. Buena la media. La faena comenzó con empaque en dos doblones muy toreros y un cambio de manos de la casa. Pero el astado no era de los que querían pelea precisamente. Tragó el alicantino en muletazos en los que exponía y a la par alargaba. La estocada, de las de sin puntilla, ya valió la oreja. El quinto, aunque salió andando de chiqueros, luego tuvo pies en el tercio de banderillas. En Manzanares, aunque perdió las manos en varias ocasiones, prevaleció la clase, la entrega y el momento. Surgieron los muletazos en series, sobre todo diestras, de profundidad. Por ese pitón, y mediada la faena, el alicantino cuajó muletazos puros y sin concesiones a la galería, dejando respirar al toro. Vaya cómo está Josemari. El torero sí estuvo a la altura; el toro, no.