Con las entradas agotadas desde hacía semanas para ver a José María Manzanares en Madrid, las ilusiones del público de Las Ventas dieron al traste con el lote de Victoriano del Río que cayó en manos del diestro.

Mala suerte para Manzanares que llegaba a Madrid tras haber cortado una oreja en su anterior comparecencia este San Isidro. Al primero lo intentó encelar con la capa. El animal colocó bien la cara de inicio pero posteriormente  nada ayudó. El alicantino toreó con gusto con la derecha pero sin poder someterlo, mientras el de Victoriano del Río perdía las manos cada instante, hasta que acabó rajado. Tuvo que echar mano de la espada en terrenos del tendido seis, con el toro ya aculado en tablas.

Mismas nulas opciones con el quinto. Animal más alto de cruz, lancero aunque estrecho de sienes. Manzanares lo meció con el capote y dejó lances de calidad. Tras el derribo de Chocolate en varas, el de Alicante comenzó una faena que, de no haber sido por la falta de gracia en las acometidas del animal, quizás habría tomado algo más de vuelo. Eso sí, una vez más la espada funcionó con absoluta eficacia.