Se llenó el nuevo Coliseum Burgos. Regresaba Manzanares después de dos años y la expectación era máxima.

El torero se Alicante cumplió con creces con el compromiso, saliendo a hombros en solitario con un lote de Luis Algarra que no le ayudó demasiado. A su primero le cortó una oreja después de una faena basada en el temple, la elegancia, y la dosificación de los tiempos mientras el animal que claudicaba por momentos. Nula fuerza del astado. El espada dejó un par de lances con la capa de enorme calidad y después con la muleta firmó trazos de belleza y empaque. Aunque poco pudo someter al toro, estructuró una faena que logró que llegara al público. Espadazo sublime y oreja.
 
El quinto resultó ser más de lo mismo. Vino a confirmar el lote flojo y sin casta que tocó en suerte a Manzanares. De inicio perdía las manos y el torero quiso dosificarlo. La faena, a pesar de las escasas opciones que ofreció el animal, fue a más. Todo provocado por el manejo de los tiempos y la técnica imperceptible del diestro. Las tres series finales, con reunión y ritmo terminaron por enganchar al público a pesar de que el de Algarra apenas «apareció». De nuevo efectivo estoconazo y tercer triunfo consecutivo de Manzanares.