José María Manzanares ha comenzado su temporada europea 2018 mostrando el  momento en el que se encuentra tras haberse recuperado de una preocupante lesión de rodilla. Su temple, calidad y buen gusto ejecutando el toreo quedaron de manifiesto ante una corrida de Garcigrande y Domingo Hernández en una de las ferias más relevantes de inicio de campaña. Disfrutó Castellón de su arte y paseó una oreja tras estoquear al quinto toro.

A este consiguió sacarle un par de lances de capote asentados y con buen juego de muñecas. Meciendo a compas, despacio. Todo a pesar de que el animal de Domingo Hernández salió extremadamente frío. Se relajó con el animal ya en los primeros compases y cuando la faena tomó el aire de su mano izquierda la obra creció. Toreo asentado, templado, con naturalidad y verticalidad en la figura. La estocada entró entera en una suerte suprema de buena ejecución.

Con su primer toro no tuvo opción. Nunca se empleó y, a pesar de que Manzanares ocultó muchos de sus defectos, el animal se le coló con peligro en varias ocasiones. Eso sí, consiguió cuatro lances de capote de calado y dibujó con mucho gusto los pocos trazos que le permitió el animal con la muleta. Trabajó el torero de Alicante pero sin recompensa ante la falta de raza del animal. Ovación al esfuerzo.