De pelo jabonero sucio, el segundo fue un toro bonito y bien presentado. Manzanares, que manejó el capote sentido y templado a la verónica, ganado terreno al toro hasta llevarlo a los medios y rematar el saludo con una larga cordobesa, tomó un puyazo cumpliendo. Con los palos anduvo extraordinario Curro Javier que, como su compañero Luis Blázquez, saludó montera en mano. Con la muleta la faena del alicantino fue extraordinaria frente a un toro de gran clase y transmisión, especialmente a derechas. Las series surgieron largas y mandonas y la plaza se volvió loca. Remató su obra con una gran dosantina y un formidable espadazo en la suerte de recibir. El toro, de nombre “Pregonito”, número 101, de 523 kilos y nacido en enero de 2007, fue premiado con la vuelta al ruedo y el torero, que paseó las dos orejas, sacó al ruedo al ganadero para que le acompañara en el paseo triunfal.

Otro toro bien presentado como toda la corrida. Tomó un puyazo romaneando y bien picado por Barroso, que fue ovacionado. Saludaron en banderillas Juan José Trujillo y Luis Blázquez. El toro, en el último tercio, fue molesto, complicado, tobillero y rebrincado, pero eso no fue óbice para que José Mari, a fuerza de insistir, lograra meterlo en el canasto y ejecutar dos series magistrales con la mano derecha al final de su labor. Soberbio estoconazo.