Roquetas de Mar (España). Los fuegos artificiales que despidieron a lo grande la feria de Roquetas de Mar y que acompañaron a todos en la salida de la plaza de toros fue lo único artificial de la tarde. No hubo nada de mentira en la salida en hombros de Manzanares y Talavante como no hubo mentira en el toreo de El Juli, que pinchó una gran faena que mereció el doble trofeo y le hubiese servido para acompañar en la salida al alicantino y al extremeño. Tampoco hubo embestidas de mentira en varios toros de Nuñez del Cuvillo, sobre todo tercero, cuarto y quinto.Roquetas se convirtió en una fiesta, una de las de verdad y en la que todo el mundo disfrutó.

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El quinto fue otro buen toro de Cuvillo al que Manzanares cortó el doble trofeo. El alicantino firmó una gran faena, elegante, con suavidad y temple por ambos pitones. El noble toro de Cuvillo acometió y respondió incansable a los toques de la muleta. El torero le echó siempre la muleta adelante para llevarlo largo. Se adornó con bellos cambios de mano y dejó un pinchazo hondo que sirvió para pasaportar al animal, que a la postre fue ovacionado en el arrastre. El segundo de la tarde, de Cuvillo, resultó un toro bronco que tuvo muchas teclas que tocar. Se lució de capaManzanares en el recibo capotero, rematándolo con una media de mucho sabor para luego realizarle una faena de muleta basada en la suavidad y el pulso. La escasa clase del de Cuvillo se complementó al menos con la durabilidad y codicia. Esas fueron las bazas que jugó el alicantino para extraerle todo lo que tuvo. Tras un pinchazo hondo y dos descabellos, cortó una oreja.
Por Paula Zorita para mundotoro