El torero José María Manzanares ha concedido una entrevista y sesión fotográfica a la revista ESQUIRE México y Latinoamérica explicando lo que significa para él torear, sus sensaciones, la temporada 2011 y su relación con la marca de relojes suizos IWC. La elegancia es un estado mental que siempre nos acompaña, como nos demuestra uno de los toreros más importantes de la actualidad y nuevo amigo de los relojes IWC, fotografiado en exclusiva para esta moda matadora.
Heredero de una tradición taurina que comenzó con su abuelo Pepe y que su padre continuó brillantemente , José María Manzanares reúne todo lo que nos gusta en un torero del siglo XXI : valor , elegancia , clasicismo y un toque de modernidad que le permite tener cuenta en twitter y ser amigo de los relojes IWC, sin traicionar la esencia de la fiesta brava .
Estamos en el bar del hotel De La Paix, en Ginebra, durante el Salón Internacional de Alta Relojería (sihh) de enero pasado, y el torero José María Manzanares deja claro que es un tipo serio: le pide a su entourage que nadie nos moleste en la entrevista y encara las preguntas con la concentración que derrocha en el ruedo, donde es una de las figuras más respetadas y seguidas de la actualidad.
Su seriedad no es una sorpresa, sino una forma de encarar la vida. La mostró cuando decidió que se entregaría a esta profesión, que él no duda en llamar arte. “Yo empecé tarde en el toreo, a los 19 años, y no porque no lo tuviera en la cabeza: llevaba pensándolo bastante tiempo, desde los 13 o 14 años”, dice. “El problema es que no quería tomar la decisión a la ligera por respeto a mi padre y al toreo, no quería que se viera como un capricho. Me decidí cuando estaba realmente convencido de que quería ser torero porque mi cuerpo me lo pedía”. Desde entonces, en 2001, se ha dedicado a satisfacer el llamado de su adn. Enemigo de las estadísticas —“el toreo no es un deporte”, afirma—, prefiere medir su éxito por las emociones que provoca entre los aficionados, a quienes llevó al éxtasis absoluto el 30 de abril de 2011, cuando indultó al toro “Arrojado”, de 500 kilos, en La Maestranza de Sevilla.
También ha tenido momentos difíciles, como la herida que sufrió en la mano izquierda en septiembre de 2010 y que lo obliga a llevar un vendaje especial. Pero ese obstáculo, como otros, lo ha superado con una filosofía casi zen: “Lo importante es entrenar, estar mentalizado, tener muy claro las metas que quieres perseguir y no desviarte de ellas. Cuando comienzas a disfrutar de lo que te proporciona el toreo, en vez de trabajar e intentar conseguir más, de buscarte a ti mismo, es peligroso porque pierdes el camino”. Éstos son algunos extractos de la entrevista con el “Apple de la tauromaquia”.