La 1 de TVE estrenó la serie documental “El cuerpo humano, al límite” en el que se relatarán historias de personas que han sido expuestas a situaciones límite y han mostrado una fuerza mental y física fuera de lo común. El documental mostraba gráficos en 3D para ver en acción al cuerpo humano en condiciones extremas y conocer cómo reaccionan huesos, músculos y órganos. Ayer el reportaje se centraba en la vista, a cuyo servicio están el 70 por ciento de las neuronas cerebrales.

Hoy quería compartir con vosotros algunas reflexiones personales con respecto a semejanzas con muchas cosas del reportaje en mis experiencias.
En cuanto a la fuerza y dolores físicos, con respecto a situaciones normales a situaciones de vida o muerte o situaciones límite, es verdad que se nota mucho cambio de cuando estas entrenando a cuando te encuentras en el ruedo frente al toro, todo en situación normal, como la del entrenamiento te pesa mas, te sientes mas torpe, sientes molestias musculares y articulares que no pasan desapercibidas al torear. En cambio, delante del toro todo cambia, debido a la situación critica en la que pones en peligro tu vida, todo es diferente, sientes peso claro está, pero la mitad de lo que percibías en el entrenamiento, las molestias que antes tenías apenas existen, los fuertes dolores los soportas  más,  no solo debido al aumento de adrenalina sino que, como bien  explica el reportaje, el cerebro detecta esa situación de estar delante del toro como situación crítica, en la que pones en peligro tu vida y centra toda tu atención y concentración en enfocarla para defenderte ante el peligro, por eso el baremo cambia la importancia de tus sensaciones, pasa a segundo plano en importancia sensorial todo aquello que no sea importante para hacer frente a esa situación de extremado peligro y ya no son importantes tus molestias y dolores, sino que lo realmente importante es tu propia vida, por eso el cerebro genera todas estas reacciones de aumento de la fuerza que normalmente solemos tener, hasta niveles insospechados. También genera una agudeza en todos los sentidos, poniéndolos en alerta ante cualquier situación.
Todas estas reacciones van apoyadas del entrenamiento físico y sacrificio mental que llevas a cabo en tu preparación, la cual te ayuda a afrontar los momentos y situaciones mas comprometidas y peligrosas a las que te puedas enfrentar y poder resolverlas con eficacia y naturalidad. La diferencia es que en los toreros hay un choque de conceptos, el concepto que el instinto de supervivencia nos quiere imponer, y el nuestro propio. Mientras que nuestro cerebro produce todas estas reacciones físicas  precisamente para escapar del peligro, los toreros en cambio,  tienen que  saber identificar estas sensaciones y reacciones como síntoma de peligro, y enfocarlas en  afrontar y superar tanto el miedo y temor de perder la vida como los problemas y situaciones criticas a las que te pueda presentar el toro en la plaza.
Esa lucha de ideas que el cerebro intenta imponer y la resistencia que el torero le ejerce es para poder crear una obra de arte llena de emoción y transmisión. El toreo no es escapar del peligro o luchar contra el toro. El toreo es hacer frente y ser consciente de ese peligro en el que está en juego tu vida, superarlo y ser capaz junto (no en contra) al toro de crear una obra de arte en forma de danza y poderío que logre transmitir tus sentimientos, sufrimientos y emociones toreando, logrando en ocasiones que la fusión entre toro y torero sea tal que no te importe ni cualquier daño físico ni de aquello que ocurra a tu alrededor.
En el reportaje hacían referencia a dos ejemplos de fuerza y elasticidad y coordinación. Con el ejemplo de fuerza usaban a jugadores de fútbol americano y explicaban que gracias a su entrenamiento tanto físico y mental son capaces de recibir fuertes golpes y lesiones y poder seguir jugando, aun con dolor. Su ilusión y orgullo de no rendirse y seguir intentando luchar por sus sueños y objetivos les  hace seguir adelante. En el toreo es igual. Mediante una fuerte concentración, mentalización, preparación física y una ilusión y educación previa, se es capaz, unos más, otros menos, de soportar dolores integrísimos, que no quiere decir que no duelan, sino que se es capaz de enfocar la atención no sobre lo que nos duele, sino de enfocar la atención hacia nuestras metas y sueños, consiguiendo no siempre, que el dolor no sea lo importante para nosotros.
En el ejemplo de la bailarina, que a base de preparación y de forzar a los huesos y músculos a soportar el dolor de los movimientos y peso, ellas mismas dicen que no podrían avanzar si pararan cada vez que sufrieran dolor, porque entonces nunca avanzarían. Han logrado a base de sacrificio y dolor educar al cuerpo ante ese peso y ese movimiento, de tal manera que consiguen que movimientos tan sumamente difíciles parezcan totalmente naturales y llenos de expresión y belleza. En los toreros esto también ocurre. Cuando alguien que no ha toreado nunca toma entre sus manos un capote y una muleta para torear, enseguida empiezan a sufrir dolores del peso de los trastos y le duelen las muñecas, brazos y hombros. Con respecto a la posición corporal las bailarinas suelen quejarse también de la espalda, riñones y caderas. Esto nos paso a todos, hasta que aprendimos a soportarlo y fuimos educando al cuerpo a dichos movimientos, de tal manera que quedasen grabados poco a poco cada movimiento en los músculos, de tal manera que tanto toreando en el campo como de salón estamos preparando al cuerpo y la mente para torear, para que todos esos movimientos tan costosos sean al final como una danza de movimientos naturales y bellos, cada torero con su personalidad y danza personal.
Por lo tanto a mi modo de ver, el toreo aparte de muchísimas otras  cosas, es en este caso la mezcla de la fuerza y orgullo para conseguir su sueño cueste lo que cueste como la que tiene el futbolista americano y con la delicadeza, flexibilidad, naturalidad y belleza de los  movimientos de la bailarina.
El reportaje hace referencia a que también en situaciones de extremo peligro, situaciones limites como la que es el estar delante de un toro, se experimenta  un aumento de tu fuerza y una agudeza de tus sentidos para salir ileso de la situación. Pero en el toreo en vez de utilizarlos como modo de escape, lo utilizamos para hacer frente al problema, peligro o situación critica.  Experimentamos una reacción de mayor agudeza visual y auditiva, al igual que una coordinación de músculos que hacen que los movimientos en situaciones de peligro delante del toro sean mas coordinados y rápidos. En esas situaciones en las que el cerebro detecta peligros actúa instintivamente evitando muchas veces ser cogidos o de sufrir una cornada por solo  escasos milímetros. Todas estas reacciones junto a un duro entrenamiento mental y físico hacen que se pueda fraguar la obra de arte que llevamos en la cabeza. Con esta preparación que es capaz de generar el cuerpo humano para poder captar cualquier movimiento, sonido o comportamiento que no sea normal o predecible con respecto a nuestras vivencias y experiencias delante del toro, situaciones que generen en nuestro instinto algo desconocido y por lo tanto peligroso, como cualquier reacción inesperada del toro (cosa  que casi siempre pasa dado que cada toro es diferente y en consecuencia cada toro actúa de maneras distintas  e inesperadas) debemos ser capaces de solventar las dificultades que nos presenta el animal irracional y por eso en el toreo nunca se deja de aprender acerca del comportamiento del toro ya que es vital para el progreso.
En el toro estamos en continua situación de peligro, tensionados y alerta, a la vez que tenemos que tener la suficiente serenidad, tranquilidad e inteligencia para  no caer en el terror y poder superarlo pudiendo así  actuar con normalidad y belleza delante del animal.
Todas estas situaciones y reacciones son tremendamente agotadoras. El cuerpo suele aguantar aunque quejándose hasta el final, hasta que el peligro pasa el cuerpo no se relaja ni deja liberar toda esa tensión acumulada, tanto mental como muscular. Suele ser en el hotel, cuando en mi caso necesito de media hora o 40 minutos para reponerme. Si no lo hago, suelo sufrir mareos y desvanecimientos. Esos minutos me ayudan a poner mi cuerpo en situación normal de nuevo. Por eso tb el descanso como bien decía el reportaje es crucial tanto para recuperar y poder volver a poner al cuerpo en situación límite, como para aprender de lo vivido y procesarlo bien.
Estas son algunas de las cosas que he visto y me he sentido identificado con muchas de las experiencias y sentimientos que vivo y siento en mi entrenamiento y en el ruedo. Espero sea interesante para todos. Son parte de mis vivencias y reflexiones compartidas con vosotros.
Un abrazo a tod@s