La plaza de toros de Las Palomas también ha sido conquistada por José María Manzanares, que en este 2014 parece vivir su mejor momento.

Pletórico estuvo el diestro alicantino con su segundo toro. Lo recibió con verónicas muy templadas, ganando terreno. Se preocupó de cuidarlo mucho en el caballo puesto que la corrida estaba en conjunto, justa de fuerzas. Brindó Manzanares a David Galván, que antes había firmado una notable faena. Con la muleta, el de Alicante aprovechó la fijeza del animal para ligar muletazos de profundidad infinita. ¡Qué suavidad! ¡Qué temple! Maravilloso fue el toreo, especialmente en las tres primeras tandas. Manzanares propinó muletazos muy profundos, ajustados y bajando la mano. Por el pitón izquierdo el animal se quedó parado pero le concedió su tiempo para que tomara aire, y fue así como consiguió robarle un par de tandas de buenos naturales. Para finalizar, una trincherilla de cartel, y estocada que hundió hasta las cintas. Dos orejas. Se desmonteraron Luis Blázquez y Curro Javier en banderillas.

Al segundo de la tarde le cortó un oreja. Un animal de ‘El Pilar’ escasito de fuerzas y algo soso al que José María Manzanares exprimió construyendo una faena de menos a más. De especial enjundia resultaron dos tandas por el pitón derecho. Por ahí repitió el toro, aunque con falta de emoción. Toda la que puso el diestro de Alicante, alargando la embestida del animal y animándolo con la voz, en definitiva, aportando la gracia que le faltaba a la obra. El público valoró especialmente dos circulares de exquisita belleza y un cambio de mano eterno. Como rúbrica final, una efectiva estocada. Puerta grande que responde a la rotundidad de José María Manzanares en toda la temporada.