“Y Manzanares despertó a las musas al anochecer”, “Ensueño de Manzanares”, “Sublime Manzanares”, “Un río de torería mediterránea desemboca junto al Ebro”, “Faenón y ridículo” … son algunos de los titulares más destacados de la prensa tras la actuación de Manzanares en la feria de El Pilar de Zaragoza

Y MANZANARES CITÓ A LAS MUSAS AL ANOCHECER
ABC – ZABALA DE LA SERNA | ZARAGOZA
La anochecida se filtraba por entre las telas de la cubierta de Zaragoza. Y a esa hora en que el sol se ha escondido, tibio y temeroso de otoño, José María Manzanares citó a las musas del temple, ¡bendita ilusión! Llegó a mi corazón el palpitar de la mano amiga del toreo, y vibré sintiendo su roce. Qué faena más grande y hermosa, qué despacio pasaban los segundos eternos. Manzanares se mecía con el empaque que acuna las embestidas. Reposado, torero, sin violencias ni crispaciones, natural sin imposturas que no le hacen falta, ¡bendita ilusión! Toreaba la panza de la muleta, los muslos ceñidos, la cintura, el cuerpo entero. Y la clase se aunaba con la calidad del toro de Salvador Domecq, el único, o el mejor, de un sexteto de remiendos, retales, de Valdefresno y del propio Domecq, que había sustituido a una corrida de Garcigrande. Grande Manzanares. Crecido en una trinchera de ensueño, en todos los adornos, en un cambio de mano, en aquel de pecho, en este molinete, en un ayudado a dos manos que barrió el lomo completo hasta el rabo con un codilleo de acojonante belleza. Así ni se ha visto torear en esta feria ni se verá. Y cuento con los dedos de una mano las veces que ha sucedido un suceso así en la presente temporada, una congregación de musas que trepasen como la hiedra por los tendidos. Ni en Sevilla en sus tardes que lo izaron como triunfador de abril. Si esto acontece en la Maestranza, se asoma la Giralda y se desborda el Guadalquivir. Pero había un presidente maño que se acordaría de Nicanor Villalta, y se comió la puerta grande. Con su pan se le atragante. Rápido sí que anduvo para asomar el aviso cuando la espada se hundía en media estocada, en ese preciso momento. Hace 25 años mi padre escribió del tuyo cuando cortó una oreja, Josemari: «Yo no le hubiera dado ninguna. De alguna manera había que diferenciar los pasos cotidianos de una auténtica obra de arte».

CARLOS RUIZ VILLASUSO – MUNDOTORO.COM
MUY, MUY TONTO
Del género tonto se dan muchos tipos. Y fenotipos. Por ejemplo, está el tonto de baba. Necesita de babero porque se le cae. Es inofensivo y no tiene maldad. Van al cielo. Angelitos. El tonto del pueblo es una subespecie de tonto en vías de extinción. Antes cada pueblo tenía su tonto como tenía su cura con sotana. El tonto de tal y el cura de tal. Ahora cada pueblo tiene docenas de tontos y medio cura sin sotana. Conocí a uno que decía de corrido las capitales de Europa por un chato de vino. No se si se lo hacía o lo era. El tonto, no el cura. Luego está el tonto simple. Lo es porque no da más de si. Y luego los entrenados. Los tontos de carrera y voluntad. Los tontos entrenados pueden ser, a su vez: tontos, muy tontos o muy muy tontos. No tienen remedio. Ponen voluntad para ser tontos porque creen que serlo es cojonudo. Suelen serlo fuera de su profesión y de su casa, gentes normales que los ubicas en un sitio con mando y se vuelven tontos. Por ejemplo, el presidente de hoy. Es del género muy muy tonto. Taurinamente, que en lo suyo puede ser un fenómeno. Y le reto ante cualquier lógica y razonamiento, vídeo de la faena (una joya) de Manzanares en mano para demostrar que por lo sucedido, por el público y por la afición, era de dos orejas.

Si el presidente de hoy aprendió a sumar en base diez (uno mas uno dos, uno mas dos tres, etc…) se le olvidó o suma como los chinos. Porque la petición de oreja al arrastre del tercero era mayoritaria. Como era la petición para la primera tarde de Perera. Si suma en base diez. A lo mejor estudió en Armenia o en Kazajistán. Puede. Pero no conceder las dos orejas pedidas de forma insistente por el público tras la mejor faena que haya hecho este año Manzanares. Bella, torera, eficaz, de estructura notable y de una expresión sobresaliente. Para todos menos para el de la subespecie de tonto. Muy muy. Fue ese toro de Salvador Domecq, junto con el quinto, el de hechuras finas, pitones para adelante y para arriba. Endeble pero de gran calidad. La suma de estas dos notas, una negativa y otra positiva obligan a estar muy bien para dos cosas. Una, que no se vaya al suelo. Otra, para cuajarlo de verdad. Lea y aprenda. Muy muy.

Dobló manos el toro un par de veces y además, le costaba mantener el ritmo durante todo el tranco. Es decir, la tomaba fenomenal pero su energía justa le hacía tener un final de muletazo difícil de pulsar. Luego las alturas. Lea usted. No podía ser ni por arriba, porque entonces no desarrollaba la calidad, ni por abajo del todo, porque era demasiado castigo y podía claudicar o durar poco. Manzanares eligió bien los terrenos en una faena de menos a más, sin atacar, paciente. En la tercera tanda comenzó a cogerle el pulso al toro, el ritmo y surgió ese toreo de empaque y estética, trazo largo, figura que acompaña con pecho y cintura, cambios de mano enromes y suaves y los de pecho cumbres. Una faena bella. Muy bella. Ha cogido esa manía de levantar mucho la mano que no lleva muleta, pero es pecata minuta. Una estocada casi entera. Petición de delirio. Le concede muy muy una y se cruza de brazos cometiendo la tontería del tonto. Taurino. No tiene ni una sola razón para no darla, evitando además ese cabreo y los tal por cual e hijo de tal y cual que le dijeron a voces. Un ridículo. Los maños, que buena gente son. Por menos mira la que armó Agustina. De Aragón.

MARIO JUÁREZ, BURLADERO.ES

Manzanares cuajó una gran obra al sexto, un toro bien puesto de Salvador Domecq y con tanto temple como fuerzas justas. Pero José Mari esculpió una obra de belleza altísima a base de cincel y mimo, de aguantar al animal, de mucho pulso y de torear a cámara lenta.

Al toro lo lidió con temple Juan José Trujillo, y ya entonces el de Salvador Domecq cantó lo que llevaba. La duda estaba en cuánto aguantaría. Y aguantó. Manzanares le dio aire y sitio en las primeras series, por arriba, para que se afianzase. Y a partir de ahí, sinfonía levantina, que la hubo en do mayor sobre la mano diestra, con muletazos cadenciosos, enganchados con los vuelos, a compás, compuesta la figura y con innato sentido del temple y empaque. Un privilegio al alcance de muy pocos.

Las pausas entre las series fueron clave, como también la forma de cargar la suerte, de asentar los riñones, de pasárselo por la bragueta y de manejar las muñecas con mimo. La fiesta fue continua, con menos intensidad al natural, aunque ahí llegaron dos o tres muletazos perfectos.

Y el broche de cambiados, de cierre por bajo, y alguno de pecho colosal. No remató con la espada con la suficiencia habitual. Más de media, pero arriba y en el hoyo. Dobló el toro. Y entonces el presidente volvió a hacer de las suyas. Cagarla, vamos. Una obra así era de dos, sí o sí.

RAFAEL CABRERA- COPE.ES

No vimos gran cosa con el percal, pero con la muleta… la faena de la tarde y de lo que llevamos del Pilar. Sin tanteo previo se fue a los medios y comenzó por la derecha, donde le vimos dos pases larguísimos, buenos, rematados en redondo, cogiéndolo desde delante, al final de una tanda más en paralelo, acompañando y colocado al hilo -ese fue, quizá, el defecto del trasteo, la colocación-. Luego siguió pasándolo con gusto: un buen derechazo en la siguiente, antes de que el bicho se cayera, otro más en la siguiente, y vino la primera serie superior. Fue también con la diestra, más desmayado el brazo, mandando a su antojo, llevándole por donde quiso, con temple, gusto y estética, y luego otra con la zurda, al natural, ¡qué bien acompañada con el cuerpo!, y otra más con la izquierda, muy ligada, en una baldosa, dejándole la muleta en la cara. Unos adornos y un ayudado por alto muy bonito, pero enganchado al final, con el toro muy a menos y media estocada… ¡lástima!, caída, a la par que oía un aviso. Si la estocada llega a ser de las suyas… dos hubieran ido a parar a sus manos, sin duda.

OTROS TITULARES
El periódico de Aragón. Manzanares rompe el 12+1